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Posts Tagged ‘roque valero’

Desde que el actor Roque Valero salió del clóset político para declararse chavista-madurista ha sido víctima de todo tipo de ataques por parte de colegas, (ex)fans y público en general, ataques que muy rápidamente saltaron de las redes sociales al mundo real.

Posiblemente el primero de esos sucesos fue una confusa y lamentable escena que involucró a Kenyu Suárez, esposa del actor, y al también actor y cantante Guillermo Dávila en un supermercado en Caracas. Al sol de hoy, ignoro qué fue lo que detonó la situación, pero el hecho es que los días siguientes el asunto escaló al punto de generar el siguiente titular: “Asamblea Nacional cita a Guillermo Dávila por caso Roque Valero“. La indignación no se hizo esperar. ¿Cómo es que la Asamblea Nacional se ocupa de un asunto como ese? ¿Tiene Roque Valero tanto poder? Al final, afirma otra nota, Valero decidió retirar la denuncia contra Guillermo Dávila “en aras de la tolerancia” y “búsqueda de la paz”.

Desde entonces, Valero ha concedido una serie de entrevistas en distintos medios de comunicación, una más lamentable que la otra (ejemplos aquí y aquí), en las que fija su posición de respaldo absoluto al gobierno chavista y expresa su opinión sobre distintos temas. Y aunque muy desatinadas sus declaraciones, al menos en mi opinión, es un hecho irrefutable que Roque Valero no ataca a nadie personalmente, no se expresa con amargura ni profiere insultos de ningún tipo. Al menos que yo sepa.

Y estas alturas mi paciente lector se preguntará: ¿Y qué será lo que este llama “lamentable” y “desatinado” al referirse a las declaraciones de Valero? Me refiero a una sola cosa: a ese empeño tan característico del chavismo de querer tapar el sol con un dedo. Es lamentable y desatinado, por ejemplo, negar que en Venezuela hay desabastecimiento cuando el mismo ministro de Energía y Petróleo, que por estos días comanda las farsescas  “conferencias de paz económica” con el sector privado, afirma lo siguiente: “El desabastecimiento lo reconocemos. Las organizaciones sociales nos dicen lo que falta. Pobre del Gobierno que niegue las cosas. Además, la inflación se dispara por el paralelo” (leer nota completa). Entonces: o Roque Valero miente a conciencia; o es que hace mercado en Miami, o es que en su casa practican algún ejercicio de contrición alimentaria extremadamente efectivo que el actor todavía no ha hecho público.

Pero escribo esta nota porque hoy me llegó por ahí un video de una situación también muy  lamentable y desatinada que se presentó en un restaurante de El Hatillo en el que el actor, dicen, había mandado cerrar para disfrutar de una cena privada con familiares y amigos  (escena similar vivió Valero junto al animador televisivo y ahora director de TVes Winston Vallenilla en otra ocasión).

No es un secreto que Roque Valero no es para nada santo de mi devoción. Pero hay una gran diferencia entre criticar o diferir de su posición política y de sus ideas a insultarlo por pensar distinto. Y aquí soy tajante: yo defiendo sin cortapisas el derecho de Roque Valero a ser chavista y hasta nazi si le provoca, porque si la democracia no sirve para escoger nuestra preferencia política, entones no sé para qué sirve.

Recientemente escribí un post en el que listaba algunas diferencias que observaba entre las recientes manifestaciones y las protestas del 2002. Decía que al principio la situación actual me parecía impregnada de un insoportable tufillo a déjà vu, y este ataque contra Roque Valero en un restaurante nuevamente trae de vuelta ese desagradable olor.

Volvemos otra vez a los escenarios del 2002 en que un chavista no podía a comer en un restaurante o subirse a un avión porque lo sacaban abucheado. Hace unos meses, a Leopoldo López el gobierno no le permitió montarse en un avión de Conviasa, la aerolínea estatal, para viajar al estado Táchira (ver video). Así que es comprensible que la gente sienta la necesidad de desahogar y devolver el golpe. Pero el problema es que se ataca al objetivo equivocado y en el acto se hace muestra de una intolerancia detestable que solo empeora la situación, nos aleja de cualquier posibilidad de entendimiento y le da argumentos al gobierno para alimentar su propaganda insidiosa.

La oposición (o el chavismo) no puede asumir que los demás están obligados a coincidir. Yo estoy profundamente en desacuerdo con las ideas de Roque Valero y hasta me provocan risa muchas de sus declaraciones, pero lo cierto del caso es que yo lo lo he oído a él atacar ni insultar a nadie personalmente y no puedo aceptar que la forma de relacionarnos con él y con el país que piensa como él sea humillándolo, vejándolo y tratándolo de la misma manera en que el gobierno chavista-madurista trata a quienes no lo apoyamos.

De tal manera que me solidarizo con Roque Valero, su esposa y su familia ante ataques histéricos de algunos grupos opositores y defiendo su derecho a disentir y a ser tratados con respeto. De la misma forma, reclamaría de él que exija al gobierno al que apoya respeto para el cincuenta por ciento de la población que lo adversa y protesta en las calles con sobradas razones, aunque algunos de ellos lo hagan de forma equivocada.

Entiendo perfectamente las razones por las cuales la gente comete este tipo de abusos, pero no lo justifico. Hay que aprender de las lecciones que tan duramente hemos vivido pues de lo contrario seguiremos golpeándonos con la misma piedra una y otra vez.  Roque Valero no ha ordenado la represión de nadie y no es responsable por lo que hace el gobierno que él apoya. A mí me indigna que algún venezolano pueda apoyar a gobierno semejante, pero eso queda entre cada cuál y su conciencia. Lo mejor que podemos hacer es debatir civilizadamente con Roque para persuadirlo u ofrecer nuestro punto de vista, pero no podemos obligarlo a coincidir. ¿Alguien puede realmente pensar que vamos a sumar a la otra mitad del país a nuestra causa tratándolos de semejante manera?

Las acciones contra el gobierno son una cosa: nuestro debate con venezolanos que piensan distinto es otra. ¿Vamos entonces a tocar cacerolas cada vez que coincidamos con algún familiar chavista en una fiesta de cumpleaños? Es absurdo.

Mi abuelo, una de las personas a quien más he querido en mi vida, era chavista. Un chavista de televisión que veía VTV y nunca hablaba de política. En fin, un señor mayor con ideas de un comunismo que existía en su cabeza y con el que él se identificaba en la realidad que le mostraba VTV. En el 2002, él estaba enfermo de cáncer y yo estaba enfermo de Globovisión. Una complicada situación familiar se mezcló con la locura política del momento y yo terminé peléandome con él (él nunca conmigo). Murió tiempo después sin que haya hecho las paces con él como debí hacerlo. Eso es algo que no me perdono y que si pudiera sin duda enmendaría. Es una lección muy dolorosa que me costó tiempo asimilar y con la que debo vivir. La comparto por primera vez porque es también una metáfora del país que vivimos y me gustaría que, como sociedad, no cometiéramos el mismo error.

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