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Posts Tagged ‘protestas 2014’

Confieso que al comienzo de las actuales protestas que llevan a cabo fundamentalmente los estudiantes venezolanos sentí un intenso tufillo a lo ya vivido durante el golpe de Estado del 2002. Y sin duda hay paralelismos que se pueden hacer, pero cada vez encuentro más diferencias, a cual más importante.

1. “Maduro es un error de la historia”. Lapidario, así lo bautizó Henrique Capriles en la multitudinaria marcha de hoy en Caracas (otro ángulo aquí). La más evidente, es que Nicolás Maduro no es Hugo Chávez. Obvio. Destaco con esto fundamentalmente dos cosas: Maduro no solo no encanta serpientes, como su papá plumífero, sino que más bien desencanta hasta sus propios convencidos. Maduro no logra aglutinar a los suyos, sino que los divide. El instinto de supervivencia de Chávez le indicaba cuándo era mejor recular que avanzar; Maduro solo entiende la lógica de la aplanadora pues necesita mostrarse más fuerte de lo que en realidad es, especialmente por ser él un civil rodeado (¿secuestrado?) de militares (venezolanos y cubanos). Chávez, sobra decir, era militar y golpista, así que hablaba de tú a tú con los militares y sabía engatusarlos y contenerlos. Maduro… bueno, ya lo dijo Capriles…

2. Al día de hoy, las arcas del BCV están llenas de mariposas, telas de araña y acreedores chinos. Se ha hipotecado al país irresponsablemente y algo así como la mitad de las reservas en oro están amarradas como garantías a los emprésitos que el gobierno chino le ha dado a Venezuela. Chávez abrió la compuerta de la locura y el despilfarro económico cuando sacó el famoso millardito de dólares de las reservas internacionales, alegando que esa plata estaba ahí ociosa y que era mejor dársela al pueblo. El resto es historia. Pero el punto es que aunque el paro petrolero ciertamente generó un impacto económico severo en el país, al Chávez apoderarse de PDVSA logró maniobrar y reflotar a su manera. Maduro heredó el desastre económico que le dejó su apá y él ha hecho su tanto para empeorarlo con creces. Yo me imagino que esto es lo que más le debe quitar el sueño a Maduro y sus secuaces, si es que algo les quita el sueño. Un gobierno que se sostiene comprando tantas conciencias como el dinero pueda comprar solo puede temblar ante la posibilidad de quedarse con un hueco en el bolsillo. ¿Está en país en quiebra? No exactamente, pero cuando el ministro de Energía y Petróleo sale a anunciar que no entregará más golosinas a Petrocaribe para evitar que estos países se endeuden más de lo que deben (la palabra cinismo se queda corta) es porque cada centavo que falta ha comenzado a pesar demasiado.

3. “Nos han quitado tanto que nos quitaron hasta el miedo”. Esta frase resume el espíritu de las actuales protestas, específicamente en el ámbito de la clase media. Y en el mismo chavismo esta frase parece estar haciendo un incómodo eco.  En el 2002, todavía había mucho que perder, pero no fue sino hasta después del golpe, con Chávez tomando venganza, cuando se sintió el latigazo: 16 mil empleados despedidos de PDVSA e imposibilitados para trabajar en el país (el gobierno pasó la lista de los trabajadores a las contratistas petroleras y amenazó con quitarles la concesión si los contrataban, así terminaron los petroleros emigrando a todos lados del planeta); la lista Tascón (que en realidad debería llamarse lista Chávez) generó una ola de despidos de muchos funcionarios de la administración pública que firmaron a favor del referéndum contra Chávez, que finalmente se realizó en el 2005 y que Chávez ganó con amplio margen; la crisis financiera del 2008, un hito histórico de la corrupción como nunca antes vista liderada por una alianza entre altos funcionarios chavistas, boliburgueses, banqueros de maletín y empresarios de oposición (aquí un ejemplo entre miles); el cierre de RCTV y la venta de Globovisión, que dejaron a una buena parte de la oposición a la deriva, informativamente hablando. Pero más importante aún: la gente quería creer que Chávez no sería capaz de hacer lo que terminó haciendo, apoderarse de todo, arrasar con todo, expropiarlo todo. Aun así, la vida continuó y el chorro de petrodólares continuó fluyendo; Cadivi continuó alimentando fantasías y fortunas, y la gente, aunque arrecha, sentía que el fondo estaba todavía muy, muy abajo. Hoy, con una severa crisis económica, desabastecimiento agudo y más de 24 mil muertes violentas al año, la clase media se pregunta: ¿qué tengo que perder? ¿Cuál es el futuro para mí y para mis hijos? Y más importante: ¿cuál va a ser la magnitud de la retaliación de un régimen Maduro-Cabello-Cuba que ha proba no tener escrúpulo alguno? Cualquier posible respuesta a estas preguntas es espeluznante. Y la gente decidió la ira a la resignación: es el ultimo cartucho. El río de petrodólares se evapora (a 100 dólares el barril, lo que es un auténtico milagro al revés) y el fondo se acerca inexorablemente. Esto explica por qué la oposición, especial pero no exclusivamente liderada por la clase media, continúa protestando después de una semana, exponiéndose a que la maten, vejen, secuestren, torturen y encarcelen, con una tenacidad y determinación que no he visto en estos quince años.

4. “El líder eres tú”. Esta frase de María Corina Machado ilustra en mi opinión el vacío que el encarcelamiento de Leopoldo López deja en el liderazgo opositor. La MUD está ahí. Capriles está ahí, y debo decir que ante la coyuntura ha mostrado lucidez, visión y sentido de estrategia (el discurso de hoy fue impecable, el mejor en tono y contenido de todos los que le he escuchado). Pero los ánimos están alborotados y cuesta encauzar la rabia. La gente quiere escuchar a Leopoldo. La cabeza está con Capriles; el corazón con Leopoldo, y en este momento el corazón (más bien las tripas) mandan. Solo hay un problema: Lepoldo está preso e incomunicado.

5. “Yo me quedo en Venezuela porque yo soy optimista”. A diferencia de Carlos Baute, Leopoldo canta esta canción desde la cárcel de Ramo Verde. Y esa es una diferencia fundamental. A Manuel Rosales no le habían mostraron la puntica de la uña cuando ya estaba huyendo a Perú. ¡Bú!, le dijo, Chavez, y el tipo dejó el pelero. Nadie niega la importancia del trabajo que hizo en su momento, pero el hecho irrefutable es que se cagó y se fue. Punto. Leopoldo aprendió la lección: a Capriles lo metieron preso seis meses y terminó como gobernador y líder de la oposición. Rosales se exilió y no solo murió políticamente, sino que con su huida fortaleció al gobierno y desmoralizó al país opositor. Así que Leopoldo, que interpreta correctamente el malestar de la gente, llama a #La salida, que es en realidad un disparate, un auténtico no-proyecto, un llamado legítimo pero impulsivo… pero al parecer eso era precisamente lo que la gente estaba esperando, sobre todo la clase media. Luego pasa lo que pasó: represión, censura, muertos, heridos, torturados, presos. La verdad es esta: el chavismo siempre le ha temido a Leopoldo, y con razón. Chávez lo inhabilita y Leopoldo crea un partido que le quita alcaldías donde la oposición nunca había ganado, incluyendo la de Barinas. Por eso no lo dejaron subirse en el avión de Conviasa para viajar a Táchira a solidarizarse con los estudiantes detenidos por atacar la casa del gobernador Vielma Mora, y la actuación de Leopoldo en esa ocasión fue impecable. Entonces Maduro decide que inhabilitado no es suficiente: hay que meterlo preso. Leopoldo entiende el papel que le corresponde y se entrega en bandeja de plata al gobierno: pero sabe que su entrega, como dijo un sabio por ahí, es una auténtica manzana envenenada. Recordemos que para Caldera tener a Chávez preso después del golpe de Estado de 1992 fue un factor de inestabilidad que se “resolvió” no solo liberando al golpista frustrado, sino además indultándolo. Leopoldo en prisión, pues, es gasolina en un país ardiendo.

ruben blades

6. Los cabrones de siempre siguen estando allí, apoyando a como dé lugar la dictadura en Venezuela: Uruguay, Ecuador, Argentina, Bolivia, etc. La OEA, la misma vaina de siempre: Insulza haciéndole honor a su apellido. La Unasur da asco. El gobierno de Peña Nieto se pronuncia tibiamente y con un lenguaje mucho más edulcorado que el que utiliza al referirse a la situación de Ucrania (aun así, hay parlamentarios que honran a México y se solidarizan con Venezuela). ¿Brasil? Más cabrón imposible, y si por mí fuera, declararía a Lula y Rouseff personas non-gratas hasta que la tierra se los trague. Pero muy a pesar de la miseria de nuestros gobernantes, el latinoamericano de a pie y no tan de a pie no se traga más el cuento del socialismo noble y el buen revolucionario. Las demostraciones de apoyo han sido contundentes y constantes. Las más contundentes tal vez sean las del premio Lo Nuestro y la carta de Rubén Blades a Maduro. Eso, por no hablar de Carlos Vives, Juanes, Madonna, Steven Tyler y otros famosos que se han pronunciado, incluyendo a un grupo de grandes ligas venezolanos.

7. Ha ocurrido una asombrosa vuelta de tuerca en la cobertura periodística de los medios internacionales. La forma en que Chávez reprimió las protestas en el 2002 no distan demasiado de lo que Maduro ha hecho estas últimas semanas. Aun así, la mayoría de los medios internacionales de entonces se sumaron al coro de “pobrecito el buen revolucionario al que los oligarcas desalmados no dejan gobernar”. Pero esa fue una imagen que el mismo Chávez trabajó y logró crear, lo cual no quiere decir que el golpe no fuera real (aunque no menos farsesco). Chávez concedía entrevistas, desarmaba con sus encantos personales al o la periodista y voilà! Desde Patricia Janiot (CNN) hasta John Lee Anderson (The New Yorker), pasando por una larguísima lista de corresponsales, todos al unísono se encargaron de cantarle loas a Chávez. Y cuando Lee Anderson ya no aguantó más, decidió quemar todos sus cartuchos y mostrar el caos del país escenificado en la Torre de David.  Sí, hubo un golpe en 2002, pero también hubo todos los desmanes de la represión y el aparheid político que siguió a la vuelta de Chávez y al fracaso de la mesa de negociación (fracaso, por cierto, en gran parte responsabilidad de la entonces Coordinadora Democrática, que en muchos casos ni siquiera asistía a las reuniones). Luego Chávez se paró en la ONU a decir que Bush olía a azufre y a la izquierda internacional se le terminó de caer la ropa interior. Todavía en el 2006-2007 encontrabas funcionarios internacionales (de la ONU, embajadas, corresponsales) que parecían venir a Venezuela con el único propósito de encontrar la revolución de sus sueños, y estaban determinados a encontrarla a cualquier costo: si no existía, se la inventaban. Y en esa necesidad de inventarse una revolución que no existió nunca terminamos todos reflejados en unas notas de prensa sesgadas por la frondosa imaginación del redactor, notas que trataban con guante de seda a Chávez para no molestar a la izquierda internacional, para no ser tildado de derechas por esta última y para mantener las puertas abiertas al turismo revolucionario que tanto gusta a muchos, sobre todo a los europeos. Hoy el asunto es otro: Maduro ataca al mensajero porque el miedo es el mensaje. Ejemplos de su torpe manejo en este aspecto sobran: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí y pare usted de contar.

8. Last but not least: la revolución sí será tuiteada. Ningún armamento ha resultado más mortífero para exponer al gobierno que los teléfonos celulares y las redes sociales, elementos ambos que en el 2002 no se habían extendido y desarrollado de la forma en que se encuentran hoy. ¿Qué habría sucedido entonces si se hubiera dispuesto de tales recursos? Quién sabe. El hecho es que youtube, Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y Zello han terminado siendo más dañinos que Globvisión y RCTV juntas en su momento de mayor plenitud.

¿Significa esto que el gobierno está acabado? Para nada. Subestimar al gobierno es un error que hemos pagado muy caro y mal haríamos en volver a hacerlo. Lo que esto significa es solo una cosa: que sí, la Tierra es plana, eppur si muove.

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